martes, 18 de mayo de 2010

El panadero 2






Desde el día del asalto que se sentía seguro de sí mismo, le tenía menos miedo al mundo, y era más protagonista de la vida, sin embargo acostado sobre su cama, sabía que algo debía hacer, no encontraba trabajo y era urgente, en su casa se sentía estorbo, y su madre contaba con los 30 mil mensual que solía poner y hacía notar su necesidad, sin embargo no paraba de pensar en como saldar la deuda con Jacinto, si bien devolver el carnet era para pagar la confianza que le había recobrado a si mismo, ahora se sentía en deuda por causarle daño a un hombre feliz.
Esperó la noche, por suerte en Agosto oscurece temprano, faltaban 15 minutos para el toque de queda, y la farmacia comenzaba a cerrar. Pensó que esto podría ser la linea divisora entre un antes y despues, quizás era tomarle el codo a la suerte. se persignó como rito comprobado, bajó el pasamontañas, empuñó el cuchillo con la izquierda, y el martillo con la derecha y caminó con decisión.
"Al suelo mierda" y un martillazo en el mostrador terminó de alcanzar la atención que pretendía. Los tres empleados hicieron caso. Luis saltó el mostrador tomó el dinero, aspirinas, condones y remdio para niños, que eran las cosas que estaban más a mano "donde guardan la insulina, carajo", uno de los empleados llorando indicó. Luis miró en la dirección, pero todo le parecía igual. "pasamela conchetumadre", una mujer, aparentemente mas debil, pero que no lloraba se puso de pie y le mostró cual era. Abrió una bolsa de supermercado y la llenó hasta donde más pudo. Saltó el mostrador de vuelta y cuando se disponía a correr, se detuvo, miró a los 3 empleados, y dijo. "Lamento haber sido violento, si tuviera la certeza que los empleados no defenderán con su vida el dinero del jefe explotador, les prometo que sería mas amable. No llore señor, que esto ya terminó. Adios" y corrió, encontró un sitio oscuro y se quitó el pasamontañas, caminó con calma media cuadra. se dió vuelta la parka reversible, metió la bolsa dentro de otra bolsa distinta y caminó con calma hasta su casa, sintiendose feliz.
Había alcanzado 540 mil pesos, y era lo que hubiera ganado en seis meses de trabajo. pensó que con eso podría engañar a su madre por seis meses. Sin embargo la mayor alegría era haber conseguido la insulina. No tenía idea cuanta necesitaba un diabético, pero imaginaba que con lo que había conseguido era suficiente para varios años.
Esa misma tarde fue a casa de Jacinto y dejó un frasco de insulina. pensó en escribirle una confesión, pero despues pensó que no servía de nada. Se limitó a envolver el frasco en una bolsa de papel y afuera escribir, "Muestra Gratis, regalo de laboratorio Sinclair".
Encontré trabajo en una Amasandería, su madre sin entusiasmo le dijo "ya era hora",ninguno se miró, Luis a su pieza, su madre a la cocina, sólo se reunían al almuerzo y ponían las noticias, para no tener que conversar, el Gran tema eran las elecciones. Ninguno hablaba de política, la madre por que no sabía y la televisión le decía que Pinochet había liberado al país del marxismo, y Luis porque no confiaba en nadie, mucho menos en su madre. Por las noches se acordaba de su padre y le encontraba razón de haberlos abandonado, yo tambien la abandonaría si tuviera un familiar, y a los 30 ya soy muy viejo para escapar como un adolescente, no tengo nada; ni profesión, ni seguridad, ni dinero, ni dignidad. Casi toda la culpa es de ella. Se lamentaba acostado en su cama, en la calle escuchó unos bombazos y deseó con fuerza que cayera una bomba en la casa. Pero no cayeron ni bombas ni nada que pudiera cambiar el destino, ni para bien ni para mal, "otra prueba de la no existencia de Dios", se dijo, pese a eso, las dos veces que se había persignado le había ido bien, se arrepintió y pidió perdón a Dios, mejor tenerlo de buena, pues no confiaba en su madre, ni en los policias, ni en la sociedad ni mucho menos en los que eran igual a él, estaba solo en este mundo, y prefería tener a Dios, fuera o no real.
Ala semana siguiente acudió de nuevo a casa de Jacinto, le dejó otra Dósis de Insulina, con la misma nota, eso lo hacía sentir mejor, Aún sin saber cuanta Insulina se necesita ni cada cuanto tiempo , le estuvo dejando semanalmente un frasco durante 5 meses. Era la única labor que se había dado, pues ni se había dedicado a buscar trabajo. El tiempo había pasado, y con más tiempo para andar en la calle más plata se le iba de lo normal, muchos helados, completos, peliculas y cigarros, se había gastado los 540 mil, y acostado en su cama pensó lo más simple, volver a robar, el proximo golpe debería ser similar al anterior. Robar un banco era regalarse, un supermercado igual, debía encontrar un lugar relativamente pequeño, que recaudara una cantidad decente, y que no estuviera lejos. La botillería. Los unicos dos golpes que tenía por experiencia habían sido sin gran programación. Decidió hacer lo mismo con el tercero, pero olvidó que la tercera es la vencida. Un martillo, un cuchillo, "al suelo mierda", nadie se movió, un cliente borracho porque sus sentidos trabajaban lento, el vendedor por costumbre, sólo estiró la mano, sacó un revolver y sin titubear le disparó certeramente en la pierna. Luis podría haber muerto, pero la mala suerte lo delató. 5 años y un día por cuasidelito. Su madre no lo fué a ver, ni nadie. La policía le preguntó a su madre por la insulina, ella respondió que su hijo seguro lo consumía como droga, por eso hacía esas cosas, la policia no entendió esa extraña relación, no había porqué pensar en este mundo que un ladrón robara para regalar. Jacinto dejó de recibir medicina, quien sabe, quizás nunca la utilizó por desconfianza, pues en este mundo había que desconfiar de todos, hasta de los presuntuosamente buenos. Este mundo estaba extraño. Quien iba a pensar que a los 5 de cumplida la condena el mundo se volvería peor. La dictadura quedó en las libertades internas, el cuerpo se volvió prisión en todos. Luis no lo supo, el sistema se encargó de encerrar a todos los que encontraron la forma de ser libres a pesar de las vidas.

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