domingo, 6 de junio de 2010

Satanás en el Infierno



Qué ves estando dentro del infierno se preguntaba, porque tenemos la imagen infernal como algo estereotipado; lava y muy rojo, pero cuando estas mucho rato en oscuridad te acostumbras y no te parece tan oscuro. quizás al estar en el infierno nada es tan fuerte, y tienes espacios de alegría.
Ella era el infierno y él era Satanás.
No entendía por qué continuar, pero imaginar la escena de rompimiento era una imagen tan patética que prefería evitarla de antemano. Ella era tonta, absolutamente tonta, y lamentablemente no tenía rasgos fisicos que lo demostraran, y esto era lo complicado pues debía justificar a los cercanos su cansancio. Era tan tonta que no sabía que tambien lo odiaba, y en cada encuentro ella lo volvía a abrazar con fuerzas, lo besaba en la boca y se colgaba de su cuello, él se estresaba con estas muestras sobreactuadas de un falso amor, y la desataba con frialdad. se alejaba, se volvía a acercar para que la gente no sintiera pena de ella, y es que estaba más conciente de lo que sentía el resto de la humanidad que lo que sentía ella. Parecía que tenían una distancia tan exajerada que hasta de los enemigos públicos se conectaba; la vez que los asaltaron, cuando los detuvieron por conducir borrachos, cuando la señora moralista los increpó por tener relaciones sexuales en el cementerio. Siempre se pudo envolver en el enemigo antes que en el llanto amargo de Leticia. Intentó recomenzar pensando porqué le gustó en un comienzo, pero en vez de eso, terminó por odiar recuerdos que parecían hermosos. Detestó haber sido amigo de su amiga, y estar presente en la fiesta de mechones de la Usach, odio que ella se curara y él ir a dejarla, que se cayeran sobre las ligutrinas, que se citaran para el cumpleaños de su prima y se escondieran bajo una mesa. Los encontraran y tener que hacer conocida su relación, odió que avanzara el tiempo, y celebrar dos aniversarios, ir a veranear con su familia y acompañarla a la matrona.
Detestó el momento en que se dijeron te amo, y comenzaron a hacer planes para el futuro, le pondrían Benjamín al bastardo, y Bernarda si era una malnacidita, tendrían un perro que se llamaría Nunca y el gato Jamás. Comprarían una casa de segundo piso, y tendría un fierro de bomberos para bajar rápido, era ridiculo, y ahora desagradable. Ella se enamoró y él le mintió sentir lo mismo, celebraron dos años más, y llegaba el ahora, en que la culpaba por convertirlo en un tipo desgraciado. Se lamentaba por ser el amigo que siempre iba acompañado, ser una persona compuesta, y no saber de soledad, se lamentaba de sobremanera de jamás haberse identificado con una canción triste de amor, que todas esas canciones hablabaran del otro como el dañante y él siempre tener una relación encantadora a los ojos ajenos, y que ahora, su más cercana aproximación al desamor debía ser el culpable, y sabía que ella lo odiaría y lloraría al saberlo, pero era toda una farza que se había creado para justificar sus palabras. Lamentaba que fuera tan tonta y poco veráz consigo. Detestaba que por su culpa ahora no sintiera nada, ni pena por ella ni asco por él, sólo había con el tiempo odiado los nombres Benjamín, Bernarda y sobretodo Leticia, odiaba sus ojos verdes sonriendo estupidamente. Odiaba que al hacerlo con ella deseaba masturbarse y llegar al objeto de una vez, y no pasar por esos momentos en que se cansaba, y lo dejaba a punto, o que le cambiara el ritmo, Odiaba caminar con ella de la mano y no poder escuchar canciones felices e imaginar una relación, en vez de tenerla. Odiaba que le hablara cuando estaba disfrutando de un momento intimo, al pisar las hojas en Otoño.
Debía terminar, no se toleraban, ella lo mataría un día, o él a ella, ¿porqué esperar que hubiera una víctima?
Pretendió darse un mes para eliminarla de su vida, sin embargo pasaron 5 meses de eso, y no era capaz, es que al final somos todos rutinarios, y el odiar a la gente no es el problema, sino vivir sin acostumbrarse a ello, ella lo odiaba y no lo pensaba, todos odian sus vidas y nadie lo sabe, ¿porqué tan utópico y buscar la felicidad?, Mejor resignarse, el privilegio de la soledad existe solo para algunos pocos dichosos, y él no será parte de ellos.

jueves, 20 de mayo de 2010

Viajes en el tiempo 2






Viernes 8:40, La micro se movía muy lenta, y se subieron las mismas personas de siempre, el mismo hombre con gorro de piel, y la señora que ocupa una bolsa de multitienda para llevar el almuerzo, Alejandro se sentía aliviado, no había logrado hablar con sus padres, pero al llegar lloró lo suficiente, y se sentía aliviado. Quizás la señora tenía la receta no solo de viajar en el tiempo, sino de revivir las heridas pasadas. Sería posible que la mujer tenía la receta subjetiva de los estudios psicoanalíticos. Quien sabe, era sólo reabrir una herida, y no siempre ello es la solución, olvidar es tan bueno como no haber vivído. y quien no tiene recuerdos felices, cree estar viviendo el mejor momento de la vida. la maldita comparación, el blanco y negro de la vida. Por eso Alejandro se sentía mejor al ver gente llorar, por eso su vida era menos miserable cuando veía gente miserable en las calles. La señora era un angel por encontrar caminos directos a epocas pasadas o era satanás por condenarlo a la maldita realidad, es que no hay peor que saberse encerrado por fuera, saber que podrán haber miles de mundos, pero jamás el perdido, el de la infancia, el de los días hermosos.
Mientras cocinaba, vió en la fila de pedidos a la mujer que le convidó el cigarro el día anterior, dejó el tomate a medio picar y se acercó. La saludó, y ella no lo reconoció, Alejandro le explicó quien era y ella sonrojada le agradeció el cigarro, "cómo te sientes ahora", le preguntó y ella dijo que mejor, claro, ella había tomado desayuno tambien en la casa de la viejita. Te podría agradecer el cigarro con un pastelito cuando salgas de tu trabajo. Al salir se encontraron, y comieron, ella era mayor que él.

- me ha causado algo extraño
- tambien fuí a verla, justo despues que tú
- quizás aún no pases por esto, pero fue mi primera experiencia sexual
- lo mío fue una etapa de la infancia, no soy virgen, tuve una novia un largo tiempo
- no fue nada lindo
- yo pediré un té de Berries- contestó Alejandro a la llegada del garzón
- yo mocca y pie de limón, gracias
- yo un tres leches, gracias- miraron caminar al garzón una vez anotados los pedidos
- no dijo nada, quizás era mudo- comentó la mujer, mientras encendía un cigarro- quieres...
- no
- fuí violada por el cura que me preparaba para la primera comunión...- silencio ensordecedor, como si el café completo hubiera quedado en shock-... fue el primero en darme la hostia y en verme sangrar
- lo mío fue menos traumático, mi primer día de clases
- lo tenía superado, fuí a sicólogo, mis padres lo denunciaron, el viejo lo cambiaron de lugar, no tuve relación amorosa hasta los 26, y sexual hasta los 32, me cagó la vida, y no lo olvidé pero lo creía superado, y de pronto estupida veo un aviso y creo que el viaje en el tiempo es hacía el futuro y me meto en zona de derrumbe y se desploma un pasado terrible, y me doy cuenta que hay cosas que no se superan, porque cada día lo incrementan más. No lo puedo superar, jamás podré, el hombre maldijo mi cuerpo, lo condenó a que sienta asco de mi, a que mis manos no sean mis manos, sinó las que él tocó, y mis vellos aún inexistentes, los ensució de raíz. ahora todo está contaminado, ahora no hay hombres nuevos, sino hombres como él, y todos quieren aprovecharse, todos sólo me disfrutaran por sexo, nadie querra la inocensia de una niña, ya no lo soy, porque me obligó a dejar de serlo, y lo peor es que no puedo aceptar que un hombre se exite conmigo, porque no me puedo exitar yo con uno, sólo existen dos polos, y el asexual es el que me da tranquilidad, y son dos polos inexistentes, tengo miedo, soy un bicho, y me creía superada, y esta vieja me ha sacado las tripas y las proyecta en gigante. - silencio de nuevo, solo se escuchan sus suspiros
- todos lloramos igual, bueno o malo
- Hay que matarla
- a la vieja?
- si. con su capacidad puede causar mucho daño a mucha gente

lunes. 8:43
el asunto de matarla no tenía ningún sentido, pero la mujer parecía convencida y con tanta rabia que Alejandro llegó a pensar que sería mejor que le hiciera daño a la vieja que ya no debía quedarle mucho tiempo, que odiar y temer el mundo. le discutió un par de veces el tema, pero terminó aceptando la complicidad. La mujer todo lo planeó y era evidente intentaba evitar modos de prueba en su contra, el plan consistía en que Alejandro debía ir a visitarla, viajaría en el tiempo, y puesto que la viejita era lenta y frágil, debía hacer que en el primer escalón de la escalera la viejita cayera, una de las opciones era romper el escalón, lo cual era dificil porque para eso debía hacer ruido con alguna herramienta, la segunda opción era aplicar algun elemento o sustancia que hiciera que cayera, unas bolitas podía ser, pero el problema es que podían rodar y sería dificil despues encontrarlas todas, y el crimen sería muy facil de aclarar, además que por su lento caminar probablemente antes de pisar con fuerza notaria el pisar de una bolita. Finalmente se les ocurrió algo. Alejandro sólo debía ir a pedir el servicio, y al bajar en uno de los barrotes del pasamanos pondría un alambre mal amarrado que dejara una punta hacía afuera, el alambre como era muy corto sería imperceptible a otros clientes. El mecanismo asesino consistía en que la abuela en algún momento del día iría a comprar, idealmente se necesitaba que comprara carne, sin embargo servían otro alimentos, el asunto es que la viejita, por ser debil, utiliza de sobremanera el pasamanos, y por ende debiera poner la bolsa de la compra en la otra mano, dada la forma de la escalera, al llegar al antepenúltimo escalón, ella rosaría el alambre con la bolsa, rompiedose y desparramando el contenido en la escalera, por su notoria discapacidad visual, era evidente que no lo notaría y al volver a bajar en cualquer otro momento del día caería. Si bien el plan tenía desventajas, como la gran posibilidad de que algo fallara, es decir; que no se rompiera la bolsa, o que el objeto que cayera no fuera resbaloso, o que un cliente recogiera el objeto en el suelo. Tenía la gran ventaja que era muy dificil de dilucidar, ya que desligaba a sus creadores de la acción. y además tenía la ventaja que si no sucedía un día, podría ser al siguiente o al sub siguiente.

martes. 11:30
Alejandro faltó a su trabajo, argumentando enfermedad. La mujer, le dió el dinero para pagar la merienda extratemporal, llevaba en su bolsillo alambre y un alicate pequeño, evitó tocarlo con las manos expuestas, aunque dudaba si se podía extraer huellas dactilares de un alambre tan fino. Subió las escaleras pensando que esa misma visión tendría la vieja y la llevaría a la muerte. Era alrededor de las 12 pm y despues de saludarla le pidió un almuerzo, la viejita sonriente preguntó que quería y luego comenzó a cocinar. Alejandro no quiso acompañarla en la cocina y se sentó en el living a mirar fotografías, ella en silencio se movía de un lado a otro muy lentamente, aveces emitía ruidos que parecían ser murmullos de canciones, un olor maravilloso comenzó a surgir de la cocina, Alejandro sentía mucha hambre y anhelaba estar frente a ese plato lo antes posible, se distraía mirando a personas que seguramente serían familiares que no veía hace muchos años la vieja, quizás incluso muertos, cada foto parecía haber resistido incendios y muchas tardes al sol, Todo debía conocer los olores de cada comida, y cada comida un viaje, esas fotos debía estar llenas de recuerdos de otras personas que se habían sentado ahí y solo con los olores podían viajar. La abuelita abrió la puerta que daba al living, mientras una nube de vapor casi la empujaba, le dijo que estaba listo y lo invitó a pasar. Alejandro le dió las gracias, entró y se acomodó en la silla de madera y mimbre, la vieja salió y los olores se fueron adueñando con fuerza de la visión de Alejandro: "Una parra llena de uvas rosadas, su abuela cocinando seguramente el mismo plato, su madre le ayudaba picando cebollas, unos niños que no sabía quienes eran jugaban con una saltarina, se la lanzaban por el aire, sin importarles la uva que caía y quedaba aplastada. Estaba sentado en el barro y no le importaba la humedad, aún usaba pañales y eran más sensaciones que pensamientos, Su padre dormía en una hamaca, y mucha gente que nunca más vería daba vueltas , sonrían y conversaban en la casa del campo de la abuela. El abuelo aún vivía, y se acercó y lo recogió del barro, lo llevó a la pieza y sin avisarle a nadie lo mudó, luego cargandolo en brazos lo llevó a su taller, ahí le contó un cuento, aún suponiendo que no lo entendía, luego le sacó una foto, que luego sería considerada reliquia por la familia, y más tarde motivo de separación debido a que todos la pretenderían. El abuelo leyó el Gigante Egoista, al terminar Alejandro vió que los ojos del viejo se mojaban, y como hablando sólo le dijo,"Yo soy un gigante egoista, este será el unico recuerdo que tendrás de mí, eres tan lindo, y me alegro que la familia siga creciendo, vas a cuidar a tu mamá, la protegerás del loco de tu padre, cuidarás a mi vieja, y tendrás esta foto que será nuestra", despues volvieron a la cocina y comieron, La abuela le dió una papilla con sabor a mantequilla, (que quizás era ese realmente la esencia del sabor de la comida que ahora se le presentaba), despues se durmió muy placenteramente entre olor a uva pisada y descomponiendose. Una semana más tarde el abuelo se suicidó, dos semanas despues supieron que tenía cancer y 3 años despues que tuvo más hijos por otra familia. El recuerdo se presentaba tan nítido, abriendo espacios perdidos, entendiendo que la foto finalmente debía ser suya, que el abuelo era un hombre bueno, y que ser niño es el mejor estado en que se puede vivír. Terminó de comer y salió de la cocina de nuevo con los ojos brillantes, se acercó a la vieja, y le dijo que le pagaría. Tenía para ella 8 mil pesos, pero la viejita no se movió de su sillón, continuó tejiendo, como ocultando el rostro, Alejandro se acercó un poco más y sorbetiando los mocos le repitió la paga, la viejita como sacando fuerzas, dejó a un lado los palillos, y se puso de pie, recibió el dinero, siempre con la cabeza gacha y lo despidió. Parecía aproblemada o avergonzada. Alejandro recordó que era el momento de bajar y poner el alambre. Se despidió, pero como no hubo respuesta comenzó a bajar, al ir en el 3° escalón escucho que la vieja lo llamó, asustado miró atrás, y algo le hiso pensar que ella sabía de los planes, pensó en escapar, pero la voz parecía tan suave que no podía ser para encararlo. Subió los escalones y se encontró con la vieja en la misma posición, pero con una sonrisa y lágrimas, lo invitó a sentarse a su lado, Alejandro muy lentamente caminó hacia ella, se sentó y ella despejó los objetos que estaban alrededor.
- Debo decirte algo muy importante- parecía como si de un momento a otro algo los uniera inmensamente, y ella ya no le hablaba como a un cliente. Si bien la viejita daba la sensación de ser la abuela de todos, ahora era distinto, era como si fuesen amigos. Alejandro la miró, como asintiendo e invitandola a que dijera lo que debía decir
- Quizás tu no lo sabes, quizás no me reconoscas
- ¿Me conoce?
- si
- ¿es amiga de alguien de mi familia?, ¿sabe algo sobre mi infancia??!- y sentía que era tan evidente, por eso ella podía transportarlo a lugares tan especificos
- no, de tu familia no, pero sí de tí
- ¿sólo a mí me conoce?
- sí, pero hace mucho tiempo
- ¿yo era chico?
- no, eras mayor que yo
- ¿cómo?
- Nosotros... tú y yo ...
Se detuvo como llegando a la cima de una loma, y cargando fuerzas para luego hacer la caída libre.
-... tu y yo hemos estado juntos en otras vidas
- reencarnación?
- sí!
- En una vida pasada estuvimos juntos?
- en varias...
- ¿cuántas?
- has sido mi padre, hemos sido hermanos... En la anterior fuí hombre vivíamos en Tenoshtitlán, Fué hace un par de siglos, durante la conquista Española, en el imperio Azteca, tú eras mi mujer, tuvimos 4 hijos, y dos se murieron durante tu embarazo- Alejandro la miraba desconcertado, era como si le estuvieran diciendo todo su destino a través de las vidas anteriores, podría ser que esa vieja estuviera en lo cierto o sabía de su intensión de matarla y trataba de persuadirlo o estaba completamente loca. Las tres posibilidades le parecían tan posibles, que hasta podrían ser las 3 ciertas.- Cuando envejecimos ya no tuvimos fuerzas para resistirnos a los militares españoles, finalmente nos mataron, a mi de un balazo a tí 3 años más tarde con un golpe en la cabeza. Para esta vida nos tocó estar separados, pero es circunstancial, quizás este sea nuestro unico contacto, pero en la próxima vida estaremos juntos, y quizás esa vez sea la última, quizás no convirtamos en uno sólo, para luego pasar a ser árcangel.
Ella hablaba con una sonrisa llena de tranquilidad, se veía desahogada. Qué contestar ante palabras que no alcansaban a ser relevancia de un momento ni de una etapa de la vida, sinó ser una revelación de toda la existencia de un alma. Cómo decirle a ella que no creía en reencarnaciones, si ella no se lo preguntaba, sino que lo aseguraba, era una confesión. Quizás el momento más importante en la vida de la anciana, como negarle esta fantasía, si es que era fantasia, como saber si realmente era cierto, ¿acáso se necesitaban pruebas para poder creerle?.
Tenía ojos lagañosos de las lágrimas que cayeron al recordar su infancia y ahora los ojos sentían una extraña sensación mezcla de emoción y miedo, es que quizás por eso ella lo conocía, pero eso ella podía permitirse llegar con tanta exactitud a un momento determinado de su vida.
- La primera vez que viniste te reconocí, pero no fuí capaz de decir nada, esta vez tambien me hubiera callado, pero en tus ojos supe que sería la última vez que nos veríamos, y no podía dejar pasar. Quizás en este momento da lo mismo, de todos modos yo moriré pronto y tú aún eres joven, en esta vida este será nuestro único contacto, pero en la vida que viene estaremos juntos, es la ley, sólo una vida podemos tener la distancia que ahora hemos tenido. Hubiese querido que hubieras nacido antes, pero la ley fue esa. Sólo me alegro de haberte conocido, y saber cual fue tu representación fisica en esta vida. Para la proxima vida ya nos habremos olvidado y no sabremos que nos conocidmos de esta forma, será empezar de nuevo, pero seguramente el destino nos unirá más que esta vez.
Terminó de hablar porque los sollozos la avergonzaban y Alejandro la miraba, sino convencido, aceptando las palabras de ella, se acercó y la abrazó como hubiese deseado abrazarla la primera vez, y al cerrar los ojos y sentir su fragil cuerpo, fue como si ella hu8biera alcanzado todos los abrazos que siempre deseo dar, fue como si un sólo corazón latiera al unísono, era como encajar dos piezas rotas, los ojos cerrados y ya no pudo creer que abrazaba a una anciana, entre sus brazos tenía el amor de su vida, entre sus brazos tenía la belleza del mundo, la poesía de las mañanas, la plenitud de la eternidad, Pensó en besarla, pero no era necesario, sabía como sería cada parte de su cuerpo porque era la continuidad del suyo. y sabía que todo lo que pensara en ese momento mientras la abrazaba, ella lo sabía, porque era lo que pensaban siendo un solo ser.
Se separaron y sin decir nada Alejandro se alejó de ella, bajó las escaleras y corriendo se fue a su casa, no se dió cuenta de las esquinas ni los cerros, corrió. LLegó a su casa, se tiró en la cama y mirando el techo entendió la plenitud.



miercoles 6:30
No sonó el despertador, aún no era la hora de ir a trabajar, ni era necesario que algo lo despertara, no había podido dormir en toda la noche, estaba tal como se había quedado al llegar, la polera estaba seca de la transpiración del día anterior, nada había comido desde esa última comida. Sabía que ese día no iría a trabajar, no tenía ningún sentido, parecía que muchas cosas perdían sentido, debido a que sólo había una razón para vivir, era esa plenitud encontrada. De nada había servido haber creído querer a Sofía, ni haber creído que tal música podía haber sido hermosa, jamás nada lo podría volver a llenar como ese abrazo, y nadie entendería si decidiera cambiar su vida, y pensar en explicarlo era grotesco.

7:20
La mañana estaba más helada que los días que había recordado anteriores, aún estaba oscuro, y la micro iba vacía, el chofer se cubría con una bufanda y gorro de lana, tenía aspecto de pescador, sólo iban los dos, las calles pasaban veloces, mucho mas veloces que de costumbre, el mar se veía estallar en una sombra fantasmal. Nunca la vida le había parecido tan hermosa, sabía que los padres hablarían de esto en algún día, pero pensó que jamás lo podría explicar, sólo pocas palabras de referencia les servirían para entender un acertijo. Su corazón latía con calma y su rostro tenía la alegría de quien ha encontrado la vida. La micro se acercó al aviso, lo leyó una vez más "Viajes en el tiempo a travéz del estomago", bajó de la micro y subió las escaleras, había un letrero que decía "a partir de las 8:30 se atiende", pero claro, al llegar al más alto escalón la puerta abrió sus cerrojos y apareció la vieja. Vestía de dormir, pero eso no importaba, no había belleza en ella ni en él, había plenitud de un encuentro, ella lo dejó entrar, él pasó sin que ninguno dijera una palabra. Sabían su destino, caminaron juntos sin tocarse hasta la cocina, este mundo no podrían estar juntos, eran muy distintos, se sentaron cada uno en una silla de madera y mimbre, un largo rato en que se miraron con ojos ciegos, pues la realidad no era lo que importaba, entonces ella se levantó, dió el gas y volvió a su asiento. Se tomaron de la mano y permanecieron ahí un largo rato, hasta que sin darse cuenta se desvanecieron en la espera de la que sería la última de sus vidas juntos.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Viajes en el tiempo 1


"Viajes en el tiempo a través del estomago"
Martes, 8:45. La micro se detuvo en un paradero que coincidió con la luz roja, quedó frente al cartel hecho a mano que permanecía pegado con scotch en la ventana de una casa segundo piso en alguna esquina de Valparaiso. En la parada subieron dos mujeres, una colorina y una rubia, la colorina se sentó detrás del chofer, la rubia caminó por el pasillo y se sentó adelante de él. Durante los 30 segundos Alejandro intento explicar el anuncio, al partir la micro los hombros de la rubia se levantaban con cada respiración, despues de unas cuantas cuadras recien fue notorio su llanto al sacar un pedazo de papel higiénico de su cartera, No era linda, pero una persona que llora siempre llama la atención, Todos creen poder ayudar, todos se sienten un poco superior por no estar llorando. Nadie la había notado, sólo Alejandro, pensó en sentarse a su lado y hablarle, era mayor, él con 19, representaba 16, y ella representaba 40. Otros problemas, pendejito tierno, gracias por intentar ayudar a esta vieja, una escena patética pero por suerte aún evitable. Se quedó quieto en su asiento y miró por el empolvado vidrio, ofertas de completos, cervezas a 1900, era tarde para el trabajo, curiosidad por la señora, puso el Discman, dió dos vueltas el cd y la pila como muerte agonizante dejó de dar fuerzas para girar, el disco de Paris Combo se quedó sin sonar, que lástima, un buen día de invierno se comienza mejor con Seus la lune, y la rubía parecía poesía entre la neblina matinal y el encierro individual de cada uno en esa fría y pequeña micro, el olor a puerto en la mañana es el olor de todos los puertos del mundo, con las miles de despedidas, eternas y pasajeras, Valparaiso amanecía cada mañana para nunca terminar y Alejandro iba a trabajar, hubiera querido trascender, quizás lustrar botas, o vender flores, contarle a sus nietos que fue poeta, pero en cambio se dirigía al Jumbo para atender un local de comida rápida. Que dignifica la callampa, los trabajos te hacen entender que no eres nadie, se dijo, pero al volver a oír suspirar, se acordó que se sentía un poco mejor, al menos no lloraba, al menos no tenía pareja con quien tener conflictos ni padres enfermos ni mascotas qué perder, No tenía mucho pero eso le permitía arriesgar menos. Cruzó el Mercado, se puso de pie y tocó el timbre, se despidió de la rubia simbólicamente, le deseo alegría y caminó al trabajo. Otro día detestable.
Jueves, 8:50. Se había quedado dormido, y se bañó tan rapido que la ducha no alcansó nunca a ser agradable,cinco minutos tarde no debieran molestar a nadie, el mismo recorrido, las mismas paradas, dos personas conocidas de vista subieron a la micro, todos los días la rutina, todos los días la poesía desperdiciada de Valparaiso. Debieran ser cada mañana como el primero que pasé, cuando estaba enamorado, y el Muelle Barón fue el escondite para pasar una noche de verano, nos abrazamos y nos dimos calor mutuamente, nunca tirité tanto, nunca alguien me dió tanta seguridad. El mismo cartel de los viajes en el tiempo. La micro se detuvo justo en frente, pudo ver que en la ventana del anuncio había gente en pie, y le llamó la atención, la mañana no parece adecuada para viajar en el tiempo, subió un hombre gordo con aspecto de compadre moncho, camisa abierta pese al frío de invierno en puerto, cadena de oro, y lentes oscuros, ocultaba su llanto, las lagrimas gruesas que corrían por su reseca piel lo delataban. Se sentó en el mismo asiento pero en el otro pasillo. Alejandro lo miró de reojo, evitando causarle molestia a un hombre bien hombre que llora en una micro. Borrachera de esas malas, pensó, pero quien sabe, un macho de estos no llora por nada."qué edad tienes, hijo", le preguntó de un lado a otro el hombre.19 respondió Alejandro, con rostro serio. "Disfruta la vida, cuando tuve tu edad fuí feliz, disfruta tu vida, cada día no vuelve" Dijo y miró por la ventana con un gesto que podría haber parecido desprecio de no haber caido como un desplome en lágrimas, se cubrió la cara y se permitió llorar con solllozos sonoros. Alejandro tambien corrió la vista hacia el vidrio para no incomodar. El sonido del motor acelerando era la banda sonora para la intimidad. "No llegues a mi edad creyendo ser algo que nunca fuiste". Alejandro quiso abrazarlo como si fuera su padre, pero jamás abrazó a su padre y no sabía como abordar a un hombre. Se fueron en silencio hasta que debió bajar, se puso de pie, y le tocó el hombro, el hombre le tomó la mano, y aún llorando se la apretó como entregando una llama. Entró al trabajo, hiso 80 hamburguesas con nombres en ingles y salió cuando ya comenzaba a oscurecer.

Miercoles. 8:39, Los días anteriores se fue en la micro solo, el frío era más frío si nadie tomaba la micro. en el fin de semana siempre veía gente que se dormía en la micro, y pasaba de largo, él iba cuando los otros volvían de quien sabe qué noche. Aveces se sentía triste, no bebía hace más de un año, de cuando aún tenía pareja y creía poder estudiar Trabajo Social, ahora su vida era un trabajo de mierda y una relación distante con padres juntos, pero sin comunicación entre ellos. Volvió a ver el letrero, miró el reloj, y se prometió al día siguiente salir mas temprano de la casa y bajar sólo a preguntar de que se trataba los viajes. Nadie subió ese día en ese semáforo, nadie lloraba ese día, quizás por eso se sentía triste.

Jueves 8:20 La micro, una mañana menos fría que las otras, el sol brillaba hermoso, el eco de la ciudad que despierta era tan frío, miró el mar y pensó que no estudiaría nunca, el destino debería ser viajar, si habían barcos, si habían trenes y buses, él no debería ir a encerrarse a ese local con olor a grasa. Luz roja, el anuncio de siempre "Viajes en el tiempo a través del estomago" de pie, tocó el timbre y al bajar en el paradero una mujer de pelo negro ondulado lloraba en el paradero. Se sentó junto a ella, estaba muy helado "Quieres un cigarro" le dijo, ella ocultaba su rostro, de algún modo se sentía familiarizado con los llorones, "Te lo agradecería" recibió el cigarro, Alejandro se lo encendió y no quiso hablarle de nada. "¿Necesitas algo? o prefieres que me vaya". Gracias, le dijo ella, quien sabe, nadie tiene quien lo escuche aveces. Guardó el encendedor y caminó. Subió las escaleras, ya de hace días que no salía con el discman, se preguntaba cual había sido su último disco favorito y de tanto tiempo que la música no le daba sensaciones nuevas, quizas el último fue ese de Elliot Smith que le regaló Sofía, quizás sólo le gustó por ella. Golpeó tímido, podría no haber nadie. Le abrió la puerta una viejita de unos 60 años. "Viajes en el tiempo", dijo él a modo de pregunta, ella sonriendo le dijo que si, lo invitó a pasar
¿Como es eso?, ella sonrió y le dijo, "es solo una manera de decir, yo hago comidas, lo que tú quieras, no soy cocinera, sólo hago comidas, dime hijo qué quieres comer" él la miró sonriendo algo arrepentido, tenía 30 minutos para estar ahí, y no tenía hambre, parecía haberse equivocado, el nombre resultaba más atractivo que lo que ofrecía "es temprano, mmm, un desayuno," "con qué lo quieres?" no lo sé, dijo mientras analizaba el lugar, era una casa de material ligero, llena de cuadros y fotografías, "podría ser pan con mermelada", ella sonriendo siempre, caminó lentamente hasta la cocina y lo invitó a pasar. "Luego me pagarás si es que crees necesario, y tú pondrás la cifra", entraron a una cocina estrecha, con una mesa y una silla de madera y mimbre. Alejandro se sentó y ella puso la tetera, comenzaron a hablar, Alejandro insistía en saber datos sobre la falsa publicidad de viajes en el tiempo, ella le dijo que no sabía nada, era analfabeta, su nieto había hecho el anuncio, ella sólo sabía cocinar. Se movía de un lado a otro, como ocupando más ingredientes de los que se necesitan para un desayuno. a Los 15 minutos le puso una taza blanca sobre un individual, y unas tostadas con mermelada. y un plato con ciertas frutas, parecía ser un pastel "Estaré en la pieza del lado" le dijo y salió, él se quedó solo en la cocina y comenzó a comer. Miró cada uno de los alimentos, como tratando de distinguir qué comía. En la primera mordida de la tostada, un extraño recuerdo, Era el primer día de clases, su madre lo había despertado a las 7:40, pero desde las 6 que no podía dormir, se puso por primera vez un uniforme que no sabía que nunca mas se podría sacar, el olor a goma de los zapatos nuevos era como hacerlo sentir adulto, las camisas tenían olor a tienda, y la corbata era hermosa, tan responsable, se veía tan elegante, habia tanta energía y miedo. El desayuno fue leche con tostadas con mermelada, era la misma comida, el mismo olor a membrillos de marzo, el mismo olor de la mañana humeda y putrefacta de Talcahuano, comió rápido y abundante, pidió un pan más, la madre se lo hiso mientras le hacía la mochila, Era roja pequeña y con olor a plástico, le guardó un plátano, una manzana, un jugo sabor naranja y dos galletas de mantequilla, sólo llevó un cuaderno Mistral de 60 páginas con corchetes, forrado en Nylon verde con una etiqueta que mas tarde sabría que decía Alejandro Primavesi. Al llegar al Kinder habían varias mamás con sus hijos, lo recibió la tía Paula y los invitó a sentarse, las madres no entraron a la sala, sólo los miraron desde la ventana, Alejandro miraba a su mamá y la saludó, ella le enviaba besos, era aquella epoca en que hablaban más y se besaban mucho, el padre no estaba porque en ese tiempo trabajaba de nochero en el puerto. La mamá aún creía ser una pequeña familia feliz, aún no se enteraba de la infidelidad de su esposo, aún no venía el aborto por golpes del que sería su segundo hijo, En ese tiempo ella lo recibía con cariño, y Alejandro oía a través de las delgadas paredes cuando se besaban, el padre tambien se atrevía a darle cariños y jugar con él, más tarde la culpabilidad le impidió mirarlo a los ojos, se fueron volviendo extraños. Terminó de comer y abrió los ojos, como si no los hubiera abierto desde hace mucho tiempo, miró alrededor y la cocina le pareció el lugar donde siempre debía haber estado, los vidrios estaban empañados y su vista tambien, una estela de lágrimas no le permitían mirar con claridad. abrió la puerta de la cocina y estaba la vieja tejiendo, quiso abrazarla, pero apenas la conocía, pensó en volver a abrazar a sus padres, hablar, quizas perdonarlos. Le pagó 3 mil pesos, que era lo que creía correspondía por la comida.
Se fue como aturdido sintiendo ser un fantasma, se sentó en el paradero, esperó la micro y se dió cuenta que le quedaban 5 minutos para llegar al trabajo, se decidió no ir. Con 19 años, y una familia disfuncional, no necesitaba el dinero de un día de trabajo, necesitaba el cariño de alguien, pensó en ir a abrazar a sus padres, en contarles que aún se acordaba. La mañana al fin alcansó la poesía de Valparaiso, tomó una micro hasta Laguna Verde y se quedó durante horas mirando como las pequeñas olas reventaban en la arena, sentía que el mar lo acompañaba, el viento lo limpiaba de todos los males, sintió la enorme necesidad de una pareja a quien contarle los asuntos. Volvió a su casa a la misma hora de siempre, como una jornada de trabajo. Se durmió

martes, 18 de mayo de 2010

El panadero 2






Desde el día del asalto que se sentía seguro de sí mismo, le tenía menos miedo al mundo, y era más protagonista de la vida, sin embargo acostado sobre su cama, sabía que algo debía hacer, no encontraba trabajo y era urgente, en su casa se sentía estorbo, y su madre contaba con los 30 mil mensual que solía poner y hacía notar su necesidad, sin embargo no paraba de pensar en como saldar la deuda con Jacinto, si bien devolver el carnet era para pagar la confianza que le había recobrado a si mismo, ahora se sentía en deuda por causarle daño a un hombre feliz.
Esperó la noche, por suerte en Agosto oscurece temprano, faltaban 15 minutos para el toque de queda, y la farmacia comenzaba a cerrar. Pensó que esto podría ser la linea divisora entre un antes y despues, quizás era tomarle el codo a la suerte. se persignó como rito comprobado, bajó el pasamontañas, empuñó el cuchillo con la izquierda, y el martillo con la derecha y caminó con decisión.
"Al suelo mierda" y un martillazo en el mostrador terminó de alcanzar la atención que pretendía. Los tres empleados hicieron caso. Luis saltó el mostrador tomó el dinero, aspirinas, condones y remdio para niños, que eran las cosas que estaban más a mano "donde guardan la insulina, carajo", uno de los empleados llorando indicó. Luis miró en la dirección, pero todo le parecía igual. "pasamela conchetumadre", una mujer, aparentemente mas debil, pero que no lloraba se puso de pie y le mostró cual era. Abrió una bolsa de supermercado y la llenó hasta donde más pudo. Saltó el mostrador de vuelta y cuando se disponía a correr, se detuvo, miró a los 3 empleados, y dijo. "Lamento haber sido violento, si tuviera la certeza que los empleados no defenderán con su vida el dinero del jefe explotador, les prometo que sería mas amable. No llore señor, que esto ya terminó. Adios" y corrió, encontró un sitio oscuro y se quitó el pasamontañas, caminó con calma media cuadra. se dió vuelta la parka reversible, metió la bolsa dentro de otra bolsa distinta y caminó con calma hasta su casa, sintiendose feliz.
Había alcanzado 540 mil pesos, y era lo que hubiera ganado en seis meses de trabajo. pensó que con eso podría engañar a su madre por seis meses. Sin embargo la mayor alegría era haber conseguido la insulina. No tenía idea cuanta necesitaba un diabético, pero imaginaba que con lo que había conseguido era suficiente para varios años.
Esa misma tarde fue a casa de Jacinto y dejó un frasco de insulina. pensó en escribirle una confesión, pero despues pensó que no servía de nada. Se limitó a envolver el frasco en una bolsa de papel y afuera escribir, "Muestra Gratis, regalo de laboratorio Sinclair".
Encontré trabajo en una Amasandería, su madre sin entusiasmo le dijo "ya era hora",ninguno se miró, Luis a su pieza, su madre a la cocina, sólo se reunían al almuerzo y ponían las noticias, para no tener que conversar, el Gran tema eran las elecciones. Ninguno hablaba de política, la madre por que no sabía y la televisión le decía que Pinochet había liberado al país del marxismo, y Luis porque no confiaba en nadie, mucho menos en su madre. Por las noches se acordaba de su padre y le encontraba razón de haberlos abandonado, yo tambien la abandonaría si tuviera un familiar, y a los 30 ya soy muy viejo para escapar como un adolescente, no tengo nada; ni profesión, ni seguridad, ni dinero, ni dignidad. Casi toda la culpa es de ella. Se lamentaba acostado en su cama, en la calle escuchó unos bombazos y deseó con fuerza que cayera una bomba en la casa. Pero no cayeron ni bombas ni nada que pudiera cambiar el destino, ni para bien ni para mal, "otra prueba de la no existencia de Dios", se dijo, pese a eso, las dos veces que se había persignado le había ido bien, se arrepintió y pidió perdón a Dios, mejor tenerlo de buena, pues no confiaba en su madre, ni en los policias, ni en la sociedad ni mucho menos en los que eran igual a él, estaba solo en este mundo, y prefería tener a Dios, fuera o no real.
Ala semana siguiente acudió de nuevo a casa de Jacinto, le dejó otra Dósis de Insulina, con la misma nota, eso lo hacía sentir mejor, Aún sin saber cuanta Insulina se necesita ni cada cuanto tiempo , le estuvo dejando semanalmente un frasco durante 5 meses. Era la única labor que se había dado, pues ni se había dedicado a buscar trabajo. El tiempo había pasado, y con más tiempo para andar en la calle más plata se le iba de lo normal, muchos helados, completos, peliculas y cigarros, se había gastado los 540 mil, y acostado en su cama pensó lo más simple, volver a robar, el proximo golpe debería ser similar al anterior. Robar un banco era regalarse, un supermercado igual, debía encontrar un lugar relativamente pequeño, que recaudara una cantidad decente, y que no estuviera lejos. La botillería. Los unicos dos golpes que tenía por experiencia habían sido sin gran programación. Decidió hacer lo mismo con el tercero, pero olvidó que la tercera es la vencida. Un martillo, un cuchillo, "al suelo mierda", nadie se movió, un cliente borracho porque sus sentidos trabajaban lento, el vendedor por costumbre, sólo estiró la mano, sacó un revolver y sin titubear le disparó certeramente en la pierna. Luis podría haber muerto, pero la mala suerte lo delató. 5 años y un día por cuasidelito. Su madre no lo fué a ver, ni nadie. La policía le preguntó a su madre por la insulina, ella respondió que su hijo seguro lo consumía como droga, por eso hacía esas cosas, la policia no entendió esa extraña relación, no había porqué pensar en este mundo que un ladrón robara para regalar. Jacinto dejó de recibir medicina, quien sabe, quizás nunca la utilizó por desconfianza, pues en este mundo había que desconfiar de todos, hasta de los presuntuosamente buenos. Este mundo estaba extraño. Quien iba a pensar que a los 5 de cumplida la condena el mundo se volvería peor. La dictadura quedó en las libertades internas, el cuerpo se volvió prisión en todos. Luis no lo supo, el sistema se encargó de encerrar a todos los que encontraron la forma de ser libres a pesar de las vidas.

jueves, 29 de abril de 2010

El Panadero



No era un ladrón, nunca en el colegio robó un lapiz ni le sacó una manzana sin permiso a su tía que vendía en la feria. Incluso nunca comió un pan sin permiso en la panaderia donde trabajó por 10 años, pero el destino lo obligó una buena noche a robar.

Era el año 89 y pronto serían las elecciones presidenciales, Allwyn, Errasuriz y Vigie. Luis con la tele encendida miraba sin atención los discursos de los 3, pensando qué haría sin trabajo, el gobierno militar le había dejado una inseguridad para con sígo mismo, y ya no sabía que era bueno y malo, alguna vez se cuestiono si matar a un militar sería bueno, pero la conciencia social le dijo que no, que lo bueno era matar a un pobre, ojala ladrón, y todos pensaban así, el principal logro de la dictadura fue meterse en la mente de cada persona, y atacar desde dentro, pocos podían pensar, o al menos pensar y decirlo, Luis intentaba no hacerlo, estaba resignado a ser un tonto, y trabajar sin darse cuenta que así se pasaba el tiempo. Cuando lo despidieron de la panaderia pensó en ir a rayarle el negocio, despues pensó en hacer correr el rumor de que era del MIR, finalmente se decidió por no hacer nada, sólo lamentaba los 10 años de no haberle comido un pan sin permiso, su madre le había dado los mas grandes valores el cual respetó ridiculamente por 30 años, y ahora analizaba la vida, y los 30 años no le servían de nada, aun vivía con la madre de los valores, aun tenía su pieza con el mismo color azúl de la infancia, y aún tenía el poster del perrito que le regalaron teniendo 12 años, conservaba el teclado casio, que jamás aprendió a tocar y los 3 peluches que le regalaron para su cumpleaños 15, Miró con odio su cama, su pieza, su vida, sus brazos sin cortar venas, sus bolsillos completamente vacios, y su miedo a contar su rabia.
Salió a la calle, esperaba no encontrarse con un jeep militar, eran las 10:30 y el Toque de queda aún corría aunque con menos rigurosidad que en los años anteriores, se alejó de su casa a paso lento, buscando gente que no conociera, estaba nervioso, sería su iniciación en los robos, y sólo tenía un cuchillo cocinero sin filo, esperaba no ocuparlo, porque haría el ridiculo en el intento, cada cara le parecía conocida, y temía asaltar a alguien que lo conociera a él, y terminara su madre por enterarse. Su vida se volvería un infierno, o algo peor al que ya era. Sus manos sudaban muy frío, era Noviembre y corría mucho viento, el cuchillo le pinchaba la pierna al dar pasos, ninguna posible víctima, todos se veían buenos, todos se veían felices, y Luis no tenía el valor de influir en ninguna vida. Hasta que de lejos vislumbro el ser adecuado. Era un hombre de unos 60 años, pelo blanco, mirada de cansancio y rabia, parecía no ser un hombre feliz, y Luis pensó que por suerte no le haría daño a su estado de animo. Parecía tan triste el hombre que hasta sería bueno que le sucediera algo contable, quizas hasta mas gente se le acercaría, con el fin de escuchar el asalto. Otro punto a favor es que no parecía tener fuerza fisica, lo cual facilitaría la acción. Se acerco a paso firme, y cuando ya estuvo lo suficientemente cerca miró para todos lados, se persignó y empuño el cuchillo aun en el bolsillo. El tipo al verlo no sintió miedo, durante ese tiempo, nadie temía a los ladrones, la gente le temía a todo el resto, todo el poder, todo contra lo que no podía quejarse, se temía a si mismo, le temía a los familiares delatores, le temía a pensar en voz alta, sin embargo no a los ladrones, casi se pensaba que habría que ser estupido para salir a asaltar con toque de queda.
Se acercó por la espalda y puso el cuchillo en el cuello, no debió decir mucho, apenas dijo "entregue lo de valor", y la víctima ya se sacaba el reloj, y entregaba la billetera, Luis recibió agradecido los objetos y caminó veloz pero alegre, despues de mucho tiempo sentía que había sido capaz de hacer algo que no lo hiciera sentir humillado. Es más, se sentía vivo e intocable, podría haber aparecido un jeep con milicos y se hubiera enfrentado, entendiendo su muerte como una manera valiente de morir. Era una sensación nueva y casi impropia. Llegó a casa, cerró con pestillo la puerta de su habitación y comenzó a analizar el botín. El reloj era falso, la billetera era de cuerina, apenas tenía 3 mil pesos. Pensó que solo había robado dignidad y era más de lo que le había entregado su madre, la educación pública y la sociedad egoísta del momento. Se sintió inmensamente agradecido de.... buscó entre los documentos y encontró el carnet "Jacinto Luis Pailliluf Carmona", por medio de los papeles de la billetera se enteró que se inyectaba insulina, tenía tarjeta en Din, y estaba endeudado en la misma, por 200.000 pesos, tambien supo que trabajaba en una empresa de zapatos, y ganaba el mínimo, es decir casi 90 mil pesos. Que hacía "pololos" de gasfiter, y tenía dos hijas, que aunque se veían chicas, por el gastado de las fotos, debían ya ser adolescentes. Pensó que despues de todo no estaba tan solo como lo imagino en la primera impresión, al menos tenía hijas, seguramente esposa, nadie se endeudaría por 200 mil si no tiene familia, no ser que fuera un tipo tonto, pero por apariencia no lo representaba. En definitiva se había equivocado, Jacinto no debe haber estado mejor despues del asalto. Pensó que algo debía hacer, de algún modo se sentía revivir por el suceso, y le daba las gracias a él, pensó que debía agradecerselo de un modo significativo.
Esperó dos días, para no levantar sospechas, tenía la certeza de que Jacinto no reconocería su rostro, pero de todos modos usó lentes oscuros, y un jockey, caminó hacia la dirección que salía en el recibo del teléfono (previamente llamó y pidió hablar con Jacinto, cuando le dijeron que esperara, cortó, asi supo que realmente vivía allí, tambien supo que una de sus hijas debía tener alrededor de 16 años, y por ende la otra unos dos años más chica o mas grande) Primero pasó por fuera de la casa, vió que tenían entrada de autos, pero en el espacio había crecico maleza, y el candado estaba hoxidado, no tenían auto, y se veía una bicicleta pistera con canasto de fierro, que seguramente acompañaba a Jacinto a sus quehaceres de Gasfiter. Llegó a la esquina de la calle, compró cigarros en el almacen y caminó de vuelta, volvió a mirar la casa y se fijó que había ropa tendida, sí, confirmado que era el padre de una familia, la casa parecía alegre, había sido encerada hace uno o dos días maximo, tenían un carro la feria con papas. Si, era una familia feliz, se sintió mal de haberle causado un mal a un hombre feliz, lanzó el carnet hacia adentro y caminó hacia su casa.

jueves, 22 de abril de 2010

La estrellas (2° episodio)



Cuando con el pasar de los días Pablo se vió sin sexo comenzó a extrañar a Agatha, o a María, como se llamaba en realidad, lo loco es que de ella la quería sólo con su nombre artístico, y se acordaba sólo del sexo filmado, y apenas escasos momentos de la intimidad. Buscó a modo de reemplazo sexo en algunos productores que ya no lo necesitaban. Sin trabajo, apenas le alcansó para unas pocas noches de placer en las esquinas de Providencia con Tobalaba, vendió la moto, y no tomó micro porque no necesitaba salir de casa, apenas le quedaban pesos para ir a comprar al almacén más cercano, lo que tenía lo gasto en peliculas porno pirateadas, y en la soledad de su hogar descubrió su verdadero olor; era parecido a sudor de obrero, con limón descompuesto, comenzó a detestarlo y asumirse que el olor de los cóitos no era de las mujeres que había desgustado, sino de sí mismo, sintió lastima por él y vergüenza frente a esas cuantas actrices profesionales. Agatha había sido una santa. Puta, pero santa por aguantarlo durante esos años. En el diario encontró un aviso para chofer de taxi, llamó por teléfono y despues de una entrevista lo llamaron y salió a conducir.
No le tenía miedo a la noche, le tenía miedo a la tentación de verse con auto un sábado en la noche, se paseaba por las calles del centro, y se dió la misión de elegir a la miss Puta, tenía varias candidatas y unos pocos candidatos bien disfrazados, finalmente eligió a una morena de piernas largas de Maipú. Pensó que algún día se lo diría. No lo hiso.
Conducía muy alegre, y se creía la historia de la canción de Arjona, esperaba que le sucediera una historia romantica, tambien se creyó el De niro de Taxi Driver, y aunque no la había visto, conocía muy buen el "yu tolkin o mi" Durante esos días comenzó a creer que su labor social era más importante de lo que siempre había creido, pensó que si él no existiera mucha gente perdería el avión o su trabajo, mucha gente se quedaría tirado en la calle a altas horas, los borrachos no podrían llegar a sus casas, las abuelas no podrían llegar al hospital o las dueñas de casa se demorarían mucho en volver del supermercado. Se sintió incluso mas importante de lo que lo trataban sus clientes, se sentió conforme de no seguir gastando su cuerpo en peliculas porno.
Un dedo se estira y una joven de unos 20 años abre la puerta, previamente se besa con su novio, quien le toma la cintura y le dice palabras que la hacen sonreir, Pablo los mira mientras prepara el taximetro, ella sube, cierra la puerta y lo saluda. Donde, Jose Domingo Cañas con Los tres Antonios, ok, el taximetro comienza a andar y el vehiculo tambien, son las 12.30 y las calles se ven semi vacias, día jueves, Alameda pasa veloz a travéz del vidrio de la joven. Pablo de reojo alcansa a notar que ella lo observa a travéz del reflejo. Estudias, le pregunta él, en un tono que no parece ser pregunta, si, le contesta ella con una sonrisa cortante. Que cosa, Oftalmología, qué entretenido eso de mirar, le dice él por hacerle conversación, ella asiente con la cabeza y agrega, si, es interesante el asunto de la visión, está muy presente en nuestras vidas. Pablo la mira y sonríe, vuelve a concentrarse en el camino, pero algo le quedó dando vueltas ¿se referiría a la visión diaria? ¿talvéz algo tenía que ver con que notó que él vió que ella lo miró a travéz del reflejo?. Quiso asegurarse; Los vidrios son formas de ilusiones ópticas. Lo dijo como comentario sin terminar y ella agregó, Claro, por eso existen los lentes y los espejos. ¿Los espejos?, entonces estaba bastante claro. Podría ser que ella fuera una joven que había visto en algun momento de su vida peliculas porno, quizás hasta lo conocía, talvéz entendía su dotación, Parecía ser una joven muy independiente y desprejuiciada, Qué ganas de preguntarle algo que le permitiera asegurarse y poder acercarse a ella. Lo miró con seriedad , Estoy segura que te he visto en alguna parte. Esa era la prueba que pablo necesitaba, sin embargo cuando agregó; Si, estoy segura que te ví en un evento de Bomberos de Ñuñoa, ahí en Antonio Varas. Claro, Pablo jamás había estado en un evento de Bomberos, pero en una pelicula él había intepretado un bombero, la pelicula consistía en que una mujer llamaba por teléfono diciendo que tenía un incendio, entonces el único bombero de turno acudía al rescate, sin embargo al llegar descubre que el incendio era una broma pesada de la mujer, el bombero enojado la subía a la fuerza al carro bomba, la llevaba a un mirador y ahí la obligaba a tener relaciones con él. Pensó que todo estaba muy claro, sin embargo no tenía la personalidad de tomar la iniciativa, Avanzaba por Irarrazabal, y faltaban pocas cuadras, la joven mira por la ventana y comenta en voz baja, parece que hay un incendio. Pablo sin más, cambió el rumbo del viaje, se mantuvo derecho por Irarrazabal , cruzó Av José Pedro Alessandri, tambien la plaza Ñuñoa, la niña no decía nada, quizás por que no conocía, o porque estaba asustada o lo más probable porque sabía lo que sucedía y estaba de acuerdo, quizás incluso para ella sería una noche inolvidable, entendiendo que lo iba a hacer con un personaje de pelicula, le daba la posibilidad de convertirse en lo que toda mujer desea ser alguna vez en la vida "una actriz porno" Pasó Vespucio, tambien Tobalaba, llegó hasta un lugar apartado, la niña comenzó a mirar con ojos asustados y Pablo notó que disimuladamente metió la mano en su bolsito, y apretó una tecla del celular, pues una luz se encendió, Quizás intentaba revivir la escena llamando al bombero, el auto se detuvo, Pablo bajó del auto, ella no dijo nada, y se quedó ahí. Vió con ojos gigantes cuando Pablo abrió su puerta y a la fuerza la sacó, la lanzó sobre el capó y como en la pelicula lo hicieron de varias formas, ella no decía nada, apenas botaba lagrimas gordas, seguramente del placer y dolor producto de la sobeexitación de un hombre bien dotado. Él le agarraba el pelo e iba pauteando lo que debía hacer, ella como alumna silenciosa obedecía sin decir nada, y aveces emitía suspiros de llanto, Finalmente terminó sobre su espalda, La dejó caer en la tierra y él se apoyó en el capó, luego encendió un cigarro y le ofreció uno a ella. Le preguntó si le había gustado, pero ella no podía hablar, suspiraba silenciosamente, sólo lloraba, abajo se veían las luces de la ciudad, y de lejos escuchó una sirena policial, se preguntó cuantas parejas en ese mismo momento estarían teniendo relaciones, y cuantos estarían amando a la persona con quien lo hacía, pensó que seguramente eran muy pocas las que amaban, se preguntó hace cuanto tiempo no lo hacía con alguien que lo quisiera, se preguntó si sería posible que esa jovencita desconocida lo pudiera querer, se acercó , intentó hacerle cariño, pensó que era mucho mas de lo que en una pelicula debía representar, sin embargo ella no respondió solo lloraba, volvió a oír la sirena que se acercaba, en ese momento Pablo se dió cuenta que eso había sido una violación.

domingo, 18 de abril de 2010

La estrella



Nunca me hiciste sentir nada. Un día sin más me dijo en el desayuno. Nada de qué, no te entendí?, no me quisiste? le pregunté. Sexualmente, nunca me hiciste sentir nada.
Cuando la conocí estaba más blanca y mas flaca, unos cuantos años más joven, entendía que no era virgen y no me importaba, entendía que no era fiel y tampoco me importaba, incluso entendía que otros hombres la deseaban estando a su lado, y jamás me importo en lo absoluto. Yo tambien era actor de esos. Nos conocimos en el rodaje de Fonda Caliente, era Septiembre del 2002, yo me vestí de huaso pobre y ella huasa con plata, Nos veíamos, yo bebía chicha, ella se acercaba y sin decir nada tocaba mi chilena masculinidad. La fonda estaba vacia y lo hacíamos de varias formas, primero conocí su clitoris, más tarde conocí que le gustaba hacerlo encima mío, y mucho mas tarde que jamás se había enamorado, y le tenía rencor al sexo, producto de un trauma infantíl con un tío borracho. Cuando terminamos el rodaje, ella pidió un vaso de chicha, el director-productor-camarografo, y unico realizador y equipo, nos invitó, bebimos los 3 hasta muy tarde y luego se fué. A mi me llamó la atención que no sintiera deseos de llegar a algo con la actriz, luego ella me contó que era gay, y que le llamó la atención que no buscara nada en mí, Pero a los meses de nuestra relación entendimos lo profesional que era ese Maricon, y que no se mezclaba con los actores, ese mismo día nos dimos cuenta lo poco profesional que eramos y en contraparte, sexualizados.
Ella valoraba mucho mi dotación, y decía siempre quedar contenta, y yo estupido le creía, quizás debí alguna vez cuestionar el porqué nunca llegó a un orgasmo. El té se comenzó a enfriar y me preguntó que pensaba, sólo la mire y le dije que podía irse, ella ya lo tenía decidido, y calló para no hacerme sentir mal. Si te sirve de consuelo lo tienes mas grande que los demás. Le dí las gracias y dije, eso al menos me servirá para mantener mi trabajo. No lo creo, me respondió , las demas tampoco quieren trabajar contigo, hueles mal. Mi mundo se venía abajo, primero mi relación, segundo el trabajo, y finalmente, mis futuras relaciones. Ya sabes que tengo el bolso listo para irme, dijo. Pensé que el viaje sería a ver a tu madre. Pero no volveré, a menos que vuelva por otro que no seas tú. En ese momento comencé a tener una exitación, sentí que el pene quería hablar, pero hice lo posible por no oírlo, al fin era el culpable de todo.
Nunca me hiciste sentir nada, volvió a repetir. Yo que me enamoré de tu olor a transpiración. Yo que odiaba sentirte transpirar, ahora entiendes porqué prefería ir arriba?
Ahora entendía todo, mi carrera se venía al suelo, pensé que lo más inmediato una vez abandonado, sería masturbarme con una lija. Le pedí que se fuera y lo hice. Primero intenté hacerlo suave, pues el dolor era grande, al rato me olvidé del dolor fisico y pude hacerlo brusco, pensando en el dolor interno, odié ser hombre, eyaculé entre sangre y restos de fibra de lija. Llamé por teléfono al Diler más cercano, y al no encontrarlo llamé a Freddy (el director, productor camarografo), le conté mi rollo y me dijo que estaba al tanto de mi poco talento, que tenía mala suerte, le lloré un poco, pero como buen Maricon no se puso en mi lugar, antes de terminar me dijo que por eso nunca intentó comerme, me sentí un poco más mal, hubiera preferido ser gusto de hombres que de nadie. Puse en el Dvd nuestra primera pelicula, aquella de la fonda, a ratos detuve la imagen, me interesaba mucho ver la cara de asco y gozo enamorado de aquella primera vez, Creí en algun momento sentir sus piernas en mi hombro, y el lente en mis testiculos, ahora me sentía sólo. No era el de las peliculas, era solo un tipo con un gran problema de drogas y aliños.

viernes, 16 de abril de 2010

Viento de Festejo


Y de puro aburrida la historia se repite, de puro cansada me aburro, me acuesto en la cama y por la ventana el árbol me recuerda la vez que subí a un árbol siendo aún niña, por esos días cuando mostrar la ropa interior no era preocupación, por los tiempos en que tus amigos no se interesan en tus detalles, por cuando las palabras no hieren, sólo los golpes y las caidas, sin embargo el miedo a ninguno existe. El olor de la tarde que casi se pone a llover me hace indagar en los recuerdos, la tierra humeda, el pasto recien cortado, las rodillas verdes del juego con niños, las caidas y costras que no alcansaron a cicatrizar y se volvieron costras de nuevo.
El viento, se va y viene , se pierde y me pierdo en mareos a ojos cerrado, y de golpe se estabiliza, y la casa se ha puesto celeste, el de las fotos análogas con la vieja kodak de rollos de 24, que solían salir descentradas. La tarde de mi cumpleaños número 9, la ausencia de la barbie Drogadicta me hiso llorar, pero otros regalos me recompusieron de la hora y media de pataleta en mi pieza, dejé el río de lágrimas y me incorporé a mi fiesta, a mis primos no le importaba mi ausencia, todos jugaban con mi tío vestido de payaso (ojo que no estaba disfrazado), yo los ví con odio por la ventana, la misma por la que ahora entra el viento, y pensé en ir a apagar la música que sonaba cachureos y las chicas yeye al mejor estilo Casa Azul, pero en vez de eso camine muy lentamente, enojada y arrepentida, la Barbie ya no llegaría y comenzaba a oscurecer ese primaveral día de Julio. Por la espalda me atacó mi primo Esteban, que no había notado mi ausencia de horas, y no podía culparlo por eso a sus 3 años. Me enojé sin gritarle, y alguien más se unió y me ví obligada a salir a la luz del patio, el Payaso de mi tío me cojió en brazos, aprovechando el maldito poder de la fuerza de un grande contra una niña. Más en el momento entendí que era el premio, pues todos pedían a gritos ser levantados. Fuí la última en recibir tal premio, pues el Lumbago terminó con la actividad y el alcohol con la vida de mi tío una semana despues, por suerte aquel día no quiso vestirse de payaso.

Nos llamaron a cantarme el cumpleaño Feliz, y era la única que no quería comer, terminaron por retarme para recibir aquella muestra de cariño, accedí a la fuerza , lo cantaron 3 veces, per recíen a la tercera alguien impidió que otro niño apagara mis velas y se robara mis deseos, terminé por pensar que ya no servía de nada pedir algo, así que me limite a pedir que esta vez nadie más soplara, al darme cuenta que el deseo se cumplió, me arrepentí de no haber pedido la barbie Drogadicta. Comimos todos pero yo sólo una parte, luego varios niños nos fuimos al patio, la más grande me dijo que ella había comido tierra y que no era mala, yo sabía que mentía pero le seguí el juego con la intensión que volviera a hacerlo ante mis ojos, pero las dos eramos astutas y no caímos, lamentable para Jorge, el hijo del payaso, quien se creyó el cuento, y justo lo sorprendieron. Lo hicieron lavarse los dientes, pobre, quien sabría que despues de la muerte de su padre iba a cambiar tanto y despues terminar siendo NeoNazi, supongo que eran cosas de un destino extraño.
Nos quedamos los otros 6 primos escondidos entre las plantas, el sol ya no se veía, aunque aún había luz crepuscular, nos internamos en nuestro pequeño jardín que por entonces parecía crecer para protegernos de los ojos altos. Mi prima ya no quería hacerme comer tierra, se limitó a enseñarnos a cocinarla, buscamos platos de cartón del cumpleaños y los fuimos llenando de tierra que más tarde iba a aprender que tenía olor a cumpleaño. Cada uno hiso alrededor de 4, luego los vendimos entre nosotros, Mi mamá de vez en cuando se asomaba a ver si estabamos sucios, pretendía matar el juego, pero la poca luz y su visión Miope le impidieron darse cuenta que teniamos cohagulos de barro en la cara. Yo siempre quise personificar a la compradora cuica, los demás me dejaron pues creían que lo hacía con gracia, hasta ahora aveces adopto ese personaje, y me siento culpable de ser consumista. Comienza a hacer frío y cierro la ventana, se corta el olor y vuelvo a la pieza, han pasado 30 segundos de que me acosté y miro mis piernas largas y extraño a los niños de aquellos tiempos, antes de que nos separaramos vocacional, educacional y políticamente.